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Un empresario de pompas fúnebres

La hora de la medianoche, la hora más oscura
que la pena humana puede saber,
adelanta su citación apresurada,
pide que venga – ya voy!

Yo no se cuándo la campana puede tocar,
yo no se dónde el soplo puede caer,
yo solamente se que debo ir
en respuesta a la llamada.

Quizás un amigo – quizás desconocido -
¨Es el destino que gira la rueda,
la madeja enredada de la vida humana,
enrollada lentamente en el carrete¨.

Y yo? – Soy el empresario de pompas fúnebres,
¨Sangre fría¨, usted los oirá decir,
¨Entrenado al choque y a la frialdad de la muerte,
con un corazón que es frío y gris¨.

Entrenado – que es lo que ellos llaman,
qué poco conocen el descanso,
yo soy humano, y se de la pena
que palpita en el pecho de dolor.

By: Todd W. Van Beck